Me llamo Aurora y soy psicóloga sanitaria con enfoque integrador. Estoy especializada en traumaterapia infantil y juvenil, terapia sistémica y enfoques basados en la neurociencia como EMDR, la teoría polivagal o la teoría del apego.
Acompaño a personas, familias y parejas en procesos de sufrimiento: cuando la historia nos pesa en el presente, cuando el cuerpo guarda lo que aún no se ha podido decir. Mi forma de trabajar se sostiene en el vínculo, la escucha y, sobre todo, en la mirada. Esa que tiene poder terapéutico cuando reconoce, legitima y contiene. Esa que crea condiciones para sanar desde la seguridad emocional.
Trabajo desde una base científica y rigurosa, y al mismo tiempo considero que la intervención ha de ser profundamente relacional y humana. Para mí, la psicoterapia necesita dos ingredientes fundamentales: ciencia y poesía.
Mi consulta pretende ser un espacio seguro para personas que atraviesan traumas de distinta índole, manifestados en síntomas que afectan a lo cognitivo, lo emocional, lo conductual y lo relacional. Todo adulto que sufre en una de estas esferas es, en realidad, un niño herido. Por eso me gusta trabajar con niños y niñas de todas las edades.
Una parte esencial de mi trabajo se centra en la terapia de familia y de pareja, entendiendo que el sufrimiento muchas veces nace o se sostiene en los vínculos. Mi mirada es sistémica: me interesa lo que pasa dentro de cada persona, pero también lo que sucede entre las personas.
Me inspiran la naturaleza, los animales, la música y el arte en todas sus facetas.
Mi objetivo es acompañar desde la presencia, la humildad y el respeto a quien ya es valioso por sí mismo y posee una capacidad natural de sanar. Mi espacio de terapia pretende ser un lugar seguro donde cada persona pueda volver a ser quien realmente es.